Shake & Sip con Flor de Caña: una experiencia donde el tiempo se convierte en un ingrediente indispensable

No todos los días se tiene la oportunidad de aprender sobre un destilado de clase mundial directamente de quien representa su legado. Ayer, tuvimos el privilegio de participar en Shake & Sip con Flor de Caña, un exclusivo Master Class que nos permitió descubrir, copa en mano, por qué este ron nicaragüense continúa elevando el prestigio de la categoría del ron premium a nivel internacional.

El nombre del evento no pudo ser más acertado. La experiencia fue completamente inmersiva: medimos, mezclamos, agitamos el shaker, decoramos, ahumamos y, por supuesto, brindamos. Cada participante preparó tres cócteles, aprendiendo cada técnica mientras descubría cómo cada ingrediente transforma el perfil aromático y gustativo de un buen ron.

La clase estuvo dirigida por Mauricio Solórzano, Global Brand Ambassador de Flor de Caña, quien visitó Puerto Rico desde Nicaragua para compartir la historia, filosofía y visión de una marca con más de un siglo de tradición.

Durante la jornada elaboramos tres cócteles diferentes, pero más allá de las recetas, el verdadero protagonista fue el tiempo. Solórzano explicó cómo Flor de Caña busca “premiumizar” la categoría del ron a nivel mundial, alejándose de la percepción tradicional del “ron de piratas” para posicionarlo junto a los grandes destilados del mundo, como el whisky escocés.

Uno de los momentos más interesantes fue la reflexión sobre el valor del tiempo. Al hablar del reconocido Flor de Caña 25 Años, invitó a distinguir entre un producto “caro” y uno “costoso”. Un ron que ha esperado un cuarto de siglo para llegar a una copa no solo representa calidad; encapsula paciencia, dedicación, tradición y décadas de trabajo. Ese valor intangible es precisamente lo que convierte cada botella en una verdadera pieza de colección.

Una degustación que despertó todos los sentidos

La experiencia sensorial estuvo cuidadosamente diseñada para recorrer cada uno de los sentidos.

La vista permitió apreciar el profundo color ámbar del ron. El olfato descubrió las notas aromáticas del Flor de Caña 18 Años, mientras que el gusto encontró toda la complejidad del Flor de Caña 25 Años, un verdadero sipping rum pensado para disfrutarse lentamente.

Las notas de cata revelaron elegantes matices de frutas secas y almendras, acompañadas de un final largo y sedoso que permanece en el paladar mucho después del último sorbo.

Sin embargo, el sentido que recibió mayor protagonismo fue el oído.

A través del sonido de las copas al brindar, Mauricio recordó que un brindis siempre representa el deseo sincero de bienestar hacia otra persona, incluso cuando apenas la conocemos. Una reflexión sencilla pero poderosa que dio paso a una invitación memorable: vivir en un “brindis eterno”, dejando que nuestras palabras y acciones siempre nazcan del deseo de que a los demás les ocurran cosas buenas.

El maridaje perfecto

Como cierre, aprendimos que un ron de esta categoría merece acompañantes a su altura.

La recomendación fue maridar el Flor de Caña 25 Años con chocolate oscuro de al menos un 70% de cacao, permitiendo que ambos productos se complementen sin competir entre sí. Para quienes disfrutan de una experiencia aún más cultural, el tabaco nicaragüense fue presentado como el compañero ideal para finalizar una velada o disfrutar de un digestivo inolvidable.

Más que un cóctel, una historia en cada copa

Muchas de las mejores experiencias gastronómicas son aquellas que logran contar una historia. Shake & Sip con Flor de Caña fue precisamente eso: una clase magistral donde cada cóctel preparado nos permitió comprender que detrás de un gran ron existen generaciones de conocimiento, paciencia y pasión.