Tierra Ardiente: Cuando sabes que va a ser una noche de aprendizaje. #plusone

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Llegué a El Destilado – Tierra Ardiente con curiosidad. Nemarie llegó con conocimiento. Y esa diferencia, que en otro contexto pasaría desapercibida, terminó definiendo una de las tardes más memorables que he vivido en mucho tiempo.

Tierra Ardiente hace honor a su nombre. Es una celebración de todo lo que nace del fuego y de la tierra: el tequila, el mezcal, el sotol y la cultura del tabaco, reunidos en un mismo espacio donde cada estación cuenta una historia distinta. No es un evento para probar por probar; es una invitación a detenerse, preguntar y entender de dónde viene lo que tienes en la copa. Y esa invitación se disfruta mucho mejor acompañada.

Mi Plus One fue Nemarie, mi amiga desde los años de escuela. De esas amistades que el tiempo no desgasta, sino que fortalece. Desde que nació Sol Borincano, hace más de veinte años, ella ha estado presente: apoyando proyectos, colaborando cuando ha hecho falta y celebrando cada paso de este camino. Compartir con alguien que conoce tu historia hace que cualquier experiencia tenga un significado diferente.

Pero esta vez los roles cambiaron.

Mientras yo apenas comenzaba a descubrir los matices del agave y las tradiciones que lo rodean, Nemarie ya hablaba de notas, aromas, procesos y denominaciones con una naturalidad que despertó todavía más mi interés. Escucharla distinguir un mezcal ahumado de un sotol norteño convirtió cada parada en una pequeña clase entre amigas — de esas que no aparecen en ningún programa, pero que terminan siendo lo mejor del evento.

Fue precisamente esa curiosidad compartida la que nos llevó hasta el espacio de Márquez Cigars.

Desde el primer momento, algo nos invitó a quedarnos. La ubicación era perfecta: una brisa agradable, una vista hermosa y un ambiente relajado que invitaba a conversar sin prisa. Encontramos una mesa alta que se convirtió en nuestro cuartel general durante buena parte de la tarde. Establecimos, sin planificarlo, nuestro propio sistema: mientras una salía en busca del próximo cóctel — porque la oferta era tan variada que queríamos probarlo todo — la otra cuidaba el espacio. Y entre brindis, risas y nuevas degustaciones, regresábamos una y otra vez al mismo tema: el fascinante universo del tabaco.

Lo que más nos conquistó no fue únicamente la calidad del producto, sino la manera en que nos recibieron.

Vivian nos impresionó profundamente. Su conocimiento era evidente, pero fue su pasión la que marcó la diferencia. Escucharla hablar de la historia, la elaboración artesanal y la cultura que rodea a Márquez Cigars fue inspirador. No estaba vendiendo un cigarro; estaba compartiendo un legado.

Y como mujer, verla liderar con tanta seguridad, autenticidad y orgullo un negocio tradicionalmente asociado a los hombres fue algo que admiré de corazón. Su forma de comunicar demuestra una verdad sencilla: cuando alguien cree genuinamente en lo que hace, conecta con quien lo escucha.

Confieso que llegué a Tierra Ardiente sin saber prácticamente nada del mundo del tabaco. Me fui con muchas preguntas, con ganas de seguir aprendiendo y con el convencimiento de que las mejores experiencias son las que amplían nuestra perspectiva. Estoy segura de que Márquez Cigars ganó dos nuevas clientas — y, sobre todo, dos embajadoras dispuestas a recomendar una experiencia que va mucho más allá del producto.

Porque al final, eso es lo que más disfruto de Sol Borincano: descubrir historias, conocer personas apasionadas por su oficio y compartirlas con ustedes.

Si algo me recordó este fin de semana es que, a veces, el mejor souvenir que uno se lleva de un evento no cabe en una bolsa. Es una conversación que continúa durante todo el camino de regreso a casa… especialmente cuando tienes al lado al Plus One perfecto.

Siempre sal de tu casa como si fueras a vivir algo único. Porque lo vas a vivir. Y ese momento no se repite.